Pazartesi


Y oscuramente se dió cuenta de una de las grandes leyes del alma humana: y es que cuando un espíritu sentimental recibe una herida que no mata al cuerpo, el alma parece irse recuperando a medida que se recupera el cuerpo.
Pero es solo una apariencia. Se trata solo del mecanismo de la costumbre que vuelve a ponerse en marcha. Lenta, lentamente, la herida del alma comienza a hacerse notar otra vez, como una contusión que va profundizando lentamente su terrible dolor hasta llenar la mente por completo. Y cuando creemos que nos hemos recuperado y olvidado es justamente cuando nos enfrentamos al peor aspecto de los efectos secundarios.

El amante de Lady Chatterley - D.H.Lawrence

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